Situado a tan sólo 20 kilómetros de Pamplona, la capital de Navarra. Esta pequeña villa está atravesada por el Camino de Santiago y es lugar de paso obligado para los peregrinos que acuden hacia Santiago de Compostela, ya que es aquí donde se juntan dos importantes ramales de la ruta jacobea, que viene de Jaca y continúa hacia Puente la Reina,  donde se funde con vía que baja desde Orreaga/ Roncesvalles.

 

Vale la pena pasear por las calles y plazas de Obanos, de gran belleza y marcado ambiente medieval, con edificios con elementos góticos. Se estructura en torno a la plaza de San Guillermo y la plaza de los Fueros. Se caracteriza por la belleza de la arquitectura civil que llena sus calles con grandes casas de cantería o ladrillo. Una de las principales construcciones es la casa Muzqui, de la primera mitad del siglo XVII. Otras viviendas interesantes son la casa Tximonco, la casa Cildoz o el antiguo Hospital de Peregrinos.

Respecto a la arquitectura religiosa, destaca la iglesia de San Juan Bautista, de estilo neogótico, la basílica de Nuestra Señora de Arnotegui y la ermita de San Salvador.

No nos podemos olvidar del Misterio de Obanos. La leyenda medieval nos cuenta el viaje que emprendió el joven duque San Guillén junto a su hermana Santa Felicia en peregrinación hacia Santiago. A su paso por Obanos, ella decidió quedarse para entregar su vida ayudando a los peregrinos que atravesaban esas tierras. San Guillén, celoso y envuelto en ira, trató de alejar a su hermana de ese lugar. No consiguió convencerla y, en un arranque de furia, mató a Santa Felicia. El duque, sumido en la tristeza y el arrepentimiento, se recluyó en la ermita de Arnotegui, próxima a Obanos, tras haber completado el Camino de Santiago llorando su pena.

esta historia se escenifica actualmente cada dos años en el mes de julio en la Plaza de los Fueros, y cuenta con la intervención de más de 600 personas. “El Misterio de Obanos”, como así se conoce la obra, ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

 

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