Nos encontramos ante uno de los parajes más bonitos del Pirineo Navarro. Espectacular paraje en el que se puede observar buitres leonados sobrevolando el acantilado, un río de limpias y frescas aguas que se hace hueco en las rocas, los restos de un puente que, según cuenta la leyenda, fue construido con ayuda del diablo; dos túneles que antiguamente  atravesó el primer tren eléctrico de España. En definitiva, un paisaje agreste del que podrás disfrutar si te acercas a la Foz de Lumbier, estrecha garganta labrada por el río Irati sobre la roca caliza en el extremo occidental de la sierra de Leire, al pie del Pirineo navarro y declarada reserva natural desde 1987.

 

Desde la cercana localidad de Lumbier, se llega a un aparcamiento situado a escasos metros del acceso a la garganta.  La foz de Lumbier es una hoz estrecha y pequeña, de 1.300 metros de longitud y de una belleza espectacular. Sus paredes verticales alcanzan 150 metros de altura y en sus grietas, roturas y repisas viven grandes rapaces, entre los que abundan los buitres leonados y en la que, con un poco de suerte, se podrá ver algún quebrantahueso.

A diferencia de otras gargantas, la de Lumbier puede ser recorrida a través de un sencillo camino, la  vía verde de la foz de Lumbier que discurre al pie de los acantilados, a lo largo de 2,6 kilómetros. El trazado fue realizado para el tren Iratiel primer tren eléctrico de España. El camino está señalizado, discurre junto al río y atraviesa la roca a través de dos túneles, de 167 y 206 metros de longitud, que no poseen luz artificial. En la parte final del sendero, el camino bordea la roca y llega hasta los restos del Puente del Diablo, del siglo XVI, con un arco elevado 15 metros sobre el río.  Existe un segundo recorrido, un sendero local señalizado con marcas verdes y blancas y postes de madera que rodea la foz por las laderas inmediatas y vuelve por el interior de la garganta, desde donde se llega de nuevo al aparcamiento. Con una longitud de poco más de 6 kilómetros y 175 metros de desnivel permite además visitar el entorno. En definitiva, un magnífico paseo libre de humos y ruidos artificiales de gran sencillez y hermosura.